miércoles, febrero 11, 2009


Con el rojo de mi lado,
esa línea se insinúa
lo único que entiendo
o que sostengo
entre banderas
nunca perderé
si está en el fuego
decidir sobrevivientes
porque te veo en la flama
cada día atardecido
me hipnotiza
el ondular de ésa luz,
y me gana el silencio
no me quedan estrofas
ni versos siquiera
he leído alguna vez
a ello me aferro
sólo se escribe de la tristeza
de otra forma
no existen letras ni símbolos,
tendré que crear un lenguaje
para cantar mis canciones
para escribir éstas
mis confesiones
de una manera que pueda
hacer viajar tu sonrisa
sentirla en carne viva
como cada caricia punzante
ése dolor necesario
cuando tu mano se aleja
cuando tus labios se van
y mis palabras no llegan
será tu calma
tu tranquilidad
que ahora necesito yo
serán perdones constantes
por mis momentos atroces
que olvido por qué
por qué escribo, no debiera,
sólo se escribe de la tristeza,
otra excepción y prueba
aquí termina.

martes, enero 27, 2009

Una canción en llamas


Soy una promesa constante
como una canción en llamas
soy una mano incesante
una visión en las ramas
un horizonte cercano
como esa bella saudade
en un segundo pasado
soy quien espera encontrarte
andando en un mar de brazos
con mis palabras tan vagas
hasta cruzar las miradas
y el horizonte, cercano
será que ya pienso cuando
ese balcón en tu cielo
aunque pasaron momentos
un nuevo recuerdo es tanto.
Viajar por ir y volver
de un quinto piso al nirvana
el viento, un vaso, tu cara
morir, volver a nacer,
soy una canción en llamas
tu risa me hace creer
un estribillo de furia
un verso para tu piel
y esa melodía nueva
siguiendo el ritmo de un sueño,
si el día en tus ojos queda
la noche será tu cuerpo,
y el fuego de estos acordes
quisiera que lleguen tan lejos
hasta contarnos en cuentos
la música de mañana
de alguna canción en llamas
que escribí por tu sonrisa
que ahora imagino, de nuevo
mientras te espero, sin prisa.

martes, enero 06, 2009

El reino de los pájaros

Sobreviene el día indeciso, entre grises o azules el alba llegó y no, no nos dimos cuenta. Un gesto, sincero, y luego la luz, tu voz, mi sonrisa. El camino de regreso se hizo corto, cerrabas los ojos, cansada, yo velaba, y velo aún por esa tranquila sonrisa, por tus ojos cerrados. Estoy aquí noches después, confesiones después, escribiéndote a vos, con los pájaros de testigo. Estoy aquí haciendo ésto porque es lo que peor hago, lo que más me gusta.

Esa mañana los pájaros reinaban, enseñándome que hay cosas que ya no dependen del amanecer pasado. Que cada paso que doy es más fuerte y siempre para adelante. Dije que no me arrepentía de nada, no lo hago, todo momento extraviado en la parábola de ésta humilde vida ha sido importante, recordable, pero éstos seis meses de fuego y locura, ecos de risas, y gotas de sal, el mejor viaje que he tenido, que tengo, todavía vuelo como me muestran los pájaros para alcanzarte.

Qué será de esas alas que tienes, cansadas de tanto viajar por las alturas de mis mejores sueños, qué será mañana, no importa; si me dejas seguiré velando. Empezando cada día esperando el momento preciso en que tu voz resuene, brillante, con esa paleta de acuarelas con la cual dibujo tu rostro, y esos ojos que son el descanso de tantas ideas aquí, aquí en ésta mente incansable, en estas sienes latentes, qué será de tus miedos, los míos, no sé, no importa. Si los pájaros siguen volando, por qué nosotros no?

jueves, diciembre 25, 2008

Horizonte


Qué es, qué es lo que ves
cuando las nubes atrapan tus ojos
las formas, juegan con tu mirada
y es indistinto si vas, o venis
estar o no estar, ya es lo mismo allí
Qué es, qué es lo que hace
que el silencio de cada momento
sea una herida latente
Debería, debería aprender
debería ser más fácil
crei que ya estaba
completo,
pero es un camino más
el horizonte está allá,
nosotros aquí,
no tengo miedo, vos tampoco
me lo has demostrado, tanto
y eso me hace bien
tranquiliza, como el viento en el cabello
son tus manos que van, otra vez a perderse
mientras nos llevo en otra vuelta
por ésta ciudad
sólo un marco
sólo un escenario
para tu belleza
para la luz de tu mirada
y yo
un actor de reparto
con ganas de ver las estrellas
ya sé
ya sé que no me entiendes
yo tampoco me entiendo
pero sé qué quiero
y son tus abrazos
tus palabras, tu pensamiento,
un beso a la distancia, inesperado
o con una paciente seguridad
de que vendrá,
vendrá,
entonces sobre el horizonte
se dibuja tu sonrisa
hermosamente despiadada
y la luna toma tu luz
nos muestra la noche
y los ruidos de la ciudad
la música de fondo
de un viaje a cualquier lado
si no importa a dónde vamos
porque el horizonte está allá
y habrá que seguir caminando
con la brisa que acompaña
con la risa que regalas
y si te cansas te llevaré
y si te pierdes te buscaré
hasta el horizonte, siempre
un poco más allá
es lo que tengo, nada más
lo que doy
estaré, hasta el horizonte
y más allá.

jueves, diciembre 11, 2008

Good morning


If I could grasp the sky
I would bring a piece of cloud
beneath your willing smile
and we would both sleep aside
but I rest down here, and wait
with the lights that catch my stare
when the numbers all go by
waiting, waiting for your words
but the ring wouldn't bell
but I cannot cast that spell
and the sight of you is there
and the thought of you is there.

Y qué sería si hoy, mañana
el día a día se acaba, o terminó
y no me doy cuenta, no reconozco
que tus sonrisas son la razón
porque lo son, porque lo son.

Then I should run, away
leave all behind and fade
so late for news, for me,
then I couldn't stay.

Por eso mi niña, mañana
diré buen día, tal vez
dirás 'good morning', también
y sabré que has estado pensando
en palabras que sé, ya sabés
porque me llevas a tanto
con sólo dejarte llevar
por las palabras de un día
tras de una rosa perdida
de muchas vueltas por ésta ciudad
de teclas que vienen y van
y miradas de complicidad
un mate, un pucho, poesía pura,
mi amor, tu amor, están
y nada más que ocultar,
veremos mañana, mi niña
cuando te diga 'buen día',
seguro sonreirás.

miércoles, diciembre 03, 2008

Cien estrofas para un árbol


Será como un encuentro a la vista, ensimismado
en saber qué hay detras del tallo blando
pierdo los pasos que sigo en vano
encuentro el camino sin saber buscando
o teniendo tal vez esa esperanza
como la llovizna tenue de noviembre
de encontrar bajo el árbol que descansa
en el prado que tu mirada siembre
al suspiro intermitente en mis silencios
a los ojos que se cierran pero viajan,
las sonrisas que regalas son por siempre
pero siempre esperaré las de mañana
porque las hojas me abrigarán en el invierno
y su corteza va queriendonos de a poco
será la tierra, el sol, el viento, el agua,
será otra cosa la que se transforme en savia
tal vez verdades que aprendimos con el tiempo
y con el precio que se aprenden las verdades.

Hoy con la brisa que despierta tu pasar
veo agitarse allí en la altura, allí sus hojas
bajo el resguardo que promete van las horas
adormecidas en los brazos del azar,
no sé que hacer cuando tus ojos no me tocan
para que vuelvan otra vez a acariciarme
o ser destino de tus manos industriosas
o ser final de las ideas de tu arte
bajo éste árbol escribiré cien estrofas
serán cien más de las que vos podrás reirte
será que nos divierten ya las formas
serán cien más porque ya sé, puedo encontrarte
y sin embargo, aquí, sigo escribiendo
aunque ya es tarde y debería otros momentos
será que soy como la savia de las hojas
será que sos la luz,
será que sos el agua,
tal vez el viento,
y la tierra,
la luz,
el agua,
el viento,
la tierra,
y verte dormir entre mis brazos me hace bien,
y oírte cantar entre las risas que creamos
luego decirte éstas verdades al oído
o escuchar las tuyas, las que espero
y nada más que mirarnos en silencio
bajo un cielo que sembramos con el tiempo
para que crezcan nuevos árboles, nuevas palabras,
para que rías, y me digas, yo también.

martes, noviembre 18, 2008

Me he colgado allí en Saturno

Enrevesado entre las lunas de noviembre que se escurre gota a gota, noche a noche acostumbrando a mirar un poco más al cielo, no tanto dentro mío, distrayendo. Porque me he colgado allí en saturno, tal vez, donde creo que todo lo puedo. No me ha ido mal, si no bajé los brazos para volver a abrazar -a veces- o extender la punta de mis dedos y acariciar, hasta que suba la marea amenazante, las olas punzantes, tal vez cansadas de desafiarlas, de que quiera conocerlas y me acepten en su entraña; pero mi instinto de viejo marinero ya me avisa, levo anclas rumbo al puerto a esperar por esa calma. Ese día no podré salir a navegar, tal vez otro sí. Pero siempre es ese mar el que me llama, naufragado he terminado alguna vez, y reincidente de las aguas, sumergido entre el azul, aprendí a nadar hacia las playas, donde me siento en la arena y hablo con ella, con la mar, que me cuenta con palabras que allí, entre las rocas, está mi lugar. No la escucho porque al tiempo me aventuro a desafiarla, recorrerla con las velas en alto, me sonríe cuando llego y tiempo al tiempo, ya me envuelve, hasta que despierta de mis magias -algo sé, algo tengo- y rechaza mis tontas palabras.

Yo quisiera. Yo quisiera que este barco ya se eleve a las estrellas, y no extrañar la miel oscura, amanecer en su bravura, anochecer entre su piel. Yo quisiera no soñar como Saturno, y pasear por los rincones de una idea, y llevarla, por qué no; yo quisiera comprender lo que me falta, o asumir que ésta alma es de navegante, y sólo quiere ver el mar.

jueves, noviembre 13, 2008

Ella es el eclipse de todas las cosas


Ella juega en la espuma de los mares del alma, mientras el tiempo separa lo real de lo irreal. La marea la abraza, hacia aquí y hacia allá, la mece en un sopor de escenas lejanas y sensaciones nuevas, u olvidadas; reflejos latentes de lágrimas que espera no vuelvan, que sabe él no traerá.

Él es día y noche, del azimut al cenit, de nuevo al horizonte, y nadir a veces espera, en los ojos de ella su imágen. A veces nadir, sonríe cuando la encuentra, como el sol y la luna, o ambos al mismo tiempo.

Ella es el eclipse de todas las cosas, lo hace vibrar y resalta su aura, que brilla en colores que sólo contemplan los ojos del ser, en calma, calma.

Él es el que peregrina por sus sonrisas, buscando un lapso de tiempo infinito, que sea tan puro como el agua de la montaña bajando por las vertientes, limpiando temores, transparente.

Ella es el miedo a perderla o perderse, el alba que trae un suspiro y el viento, que empuja a vivir cada día, cada noche, que ayuda a esperar en silencio o en risas, incita a surgir de la nada a la gloria y mirar, ver, descubrir qué mas hay en su misterio de mujer.

Él es también la savia del arbol, que cae y da vida a ilusiones de hojas, palabras y lápices. Que suena en las ramas de algún pensamiento, tal vez prolifere y crezca hasta el cielo, tal vez derroche sus fuerzas en vano; sabe que nunca cejará en esfuerzo.

Ella es el fuego que incendia el deseo. Consuma a su tiempo cada caricia, avanza imparable cuando se decide, arbitra el destino desde la punta de sus dedos, hacia los de él. A veces espera la brisa que sopla, que él está descubriendo, para encenderse y brillar, ser luz en las sombras, arder en pulsiones que los dos ingenian, un plan de improvisto, de palabras al oído y sonrisas cómplices, abrazos y manos que van, de aquí para allá, como la marea; ella es el fuego en la marea que nace del centro del alma, él es el leño para que arda, el barco para que navegue.

Ellos son dos que navegan y arden. Todos los días se incendian y viajan. Todos los días su eclipse aparece, resplandeciente y misterioso. Todos los días el agua fluye, el fuego quema, el viento sopla. Todos los días él la mira, la piensa, le habla, y sonríe.

domingo, noviembre 02, 2008

Un día a la vez


Camina conmigo, un día a la vez, que mañana será otro y eso no importa, o no importa tanto, si hoy puedo adormecerme en tus ojos de amanecer sobre el mar, de islas lejanas donde te imaginé feliz, y triste y feliz fuí yo también al ver tu sonrisa sobre el agua azul. Camina conmigo, que nadie nos corre, yo cuidaré de tus manos con las mías, mientras surco tu suave piel, una y otra vez serán milagros los que harás sobre mi ser, una y otra vez volveré a intentar lo imposible y algo más, sólo para poder oírte hablar de cielos, aguas, colores y de esas hermosas maldades, mientras espero y busco esa sonrisa contagiosa, cómplice, que allí, ya la veo naciendo en la comisura de tus labios, nuevamente. Viaja conmigo, a dónde no sé, hoy estamos aquí, pero iremos donde nos lleve el viento que mueve tu pelo, que fluye y me hipnotiza tras tu mejilla, por allí voy yo perdido ya, mis dedos extraviados en ésa locura deliciosa que es enredarlos suavemente buscando no sé qué, pero lo sé. Cuenta conmigo, para lo que quieras, seré fuerte cuando deba serlo si el mañana asoma oscuro, seré dulce para acunarte mientras la música en la radio te envuelve, mientras miro tus ojos cerrados, vigilo tu sonrisa intacta, yo también sonrío porque aquí estamos, hoy, un día a la vez.

miércoles, octubre 29, 2008

Entre serpientes y corderos


Las hojas del otoño se fueron
con tu voz sobre la brisa
lejana pero incesante
arremolinándose en mi cabello,
levanto la frente cansado
de girar este anillo en mi dedo
mientras imagino
entre serpientes y corderos,
caminos al horizonte
para recorrer lentamente
no sé si siempre será así
o sólo serán los momentos
tan fugaces pero eternos
donde mis manos tomaron vuelo
y viajaron
o quisieron
apartar un poco de tiempo
regalártelo
robarte una sonrisa
hablando en silencios
cada caricia
como si fuese la última
grabada a fuego,
serán los momentos
que duelen, y queman
los que sostengo,
será que no entiendo
lo que es real
y lo que es sueño.

Hoy
ese mechón de pelo
sobre tus ojos
es tu belleza encendida
alguna vez te lo dije
ahora
es una hermosa ironía
te sirve para escondernos.

viernes, octubre 17, 2008

Una hoja en blanco


Una hoja en blanco si no hay nada dicho es todo lo que habrá por decirse, por hacerse. Una hoja en blanco es el testigo de algún fracaso, de una sonrisa, de que aprendiste. Una hoja en blanco son los errores a cometerse, son las mentiras que leerás, son las verdades que seguirás. Es el delirio que estás pensando, el final de locuras de ayer, el prólogo de las de mañana. Son las excusas que necesitarás para empezar de nuevo. Es la condena de haber escrito tanto y que nada esté dicho. Son las marcas que no has dejado, porque nada quedó, nada. Una hoja en blanco es otro momento perdido, pensando que podrías estar dibujando, escribiendo, queriendo, o intentando.

martes, octubre 14, 2008

Uno y el rayo


Bajo del cielo
uno y el rayo
dueño del viento
y la brisa sucumbe
desliza
brillante en celestes
por la pendiente
de mis brazos
mis venas más puras
apuntan al cielo
para volver
caer
golpear la tierra
madurar el temblor
el fuego me enseña
cuando me quema
quién soy
y vos, quién sos?
aquí cerca
vas como el rayo también
y vos, quién sos?
en tu cueva
sentenciando las penas
y vos, quién sos?
siempre fiel
al pulso terrible
que ya es pulsión
aquí
desde el cenit
hasta la vera madre
de todas las cosas
sonrisas serenas
o lluvias al mar
y nada me toca
y nada me quiebra
ya no me ves
ya no me ven
soy uno y el rayo
sonando en el tiempo
cerrando el espacio
soy dos y el rayo
latiendo con fuerza
curando las heridas
soy tres y el rayo
destino sin siembra
cordero sin lobo
soy cuatro y el rayo
apunto, disparo
no me alcanzas
no me llegas
soy uno y el rayo
soy uno y la tierra.

lunes, octubre 13, 2008

Lejos de Fornobas


pour l'instant

tiene recuerdos hermosos. De correr, de esconderse. Nada lo detenía, sabía, era lo importante. Pronto aprendió a caer y levantarse. Sacudirse la tierra, limpiarse las rodillas. Todavía había mucho por correr. Para caminar.

alors

es bueno saber cuándo detenerse y cuando avanzar. Decidió avanzar. Fornobas seguía lejos, y tal vez no existiese, pero el camino es propio. Nunca sabiendo qué hacer, abriéndose paso entre una jungla de mentiras verdaderas, o verdades mentirosas.


depuis


Sentado a la vera del mundo, que tenía esa maldita manía de seguir, siempre seguir, nunca parar, buscando un golpe que acomode su cuerpo. El cigarrillo ya consumido, casi; una última bocanada por ahora. Pero no paraban de vibrar en el espacio, en el tiempo, mil recuerdos tan salvajes, despiadados, y tan bellos de otra vida vivida, o tal vez no.

No hay un sendero posible entre las vanidades del tiempo, sólo hay espacio vacío. El camino se abre a la fuerza, si en la oscuridad hasta un pequeño resplandor es un tesoro. Era un resplandor, una luz, buscando otra luz; los tenues impulsos son todo. Lo que te guía, bueno o malo el sendero, los pasos lo harán, para eso aprendes a correr, a caminar, a levantarte.

Guardamos los recuerdos bellos como malos, y tal vez los malos como los buenos. Será porque enseñan que habrá recuerdos mejores, que el tiempo es inclemente y piadoso, a la vez, por no parar.

Pero igual, nunca olvidaste Fornobas, pensaste en tu orgullo, en quién sos, en ella, siempre en ella, en qué pensar... decidiste sentarte a la vera del mundo a encender otro cigarrillo, tarareando otra vez esa nueva vieja canción... nada nos cambia...

domingo, septiembre 28, 2008


En éste tiempo del imaginario, o circunstancia de tantos años, he sentenciado los momentos, de alguna u otra forma han quedado, están presentes, me hacen. He observado por la mañana, frente al espejo, al hombre que soy tantas veces, demasiadas, destruido y renaciendo; pero nunca olvidando el orgullo. He visto mis manos cansadas, víctimas y culpables, de caricias latentes y artificios efímeros, aún vacías. Me he llenado con sonrisas sinceras, nunca están de más; de veros abrazos, palabras del alma. He regalado las mismas sonrisas, en la medida de lo posible. He visto, alguna vez, desplazarse al trueno entre las hojas, polaroids que la retina regala, que los sentidos atesoran. Amaneceres, incontables, con la certeza de que el próximo será mejor, más bello. He visto noches salvajes, resonando el espacio, tenues las luces, mi cara, la música y nada más. He estado en la epifanía de una nota preciosa, vibrante, he despertado a tiempo, he dado y recibido. Silencios también. He disparado sentencias con furia, respaldadas sólo por la pasión y nada más. He intentado entrar en el alma de las personas, para bien o para mal, combatir la indiferencia; fracasé muchas veces, otras tantas no.

Dicen que con la vida, con la vida vivida, los años cada vez son más cortos. Cuestiones de proporción, matemática de lo subjetivo, o viceversa, no importa. Nada nos cambia, igual, seguramente tomaríamos las mismas decisiones. Yo por lo menos. Es que, he visto, he hecho, he sentido tantas cosas, y siempre supe algo. Jamás vi nada como vos.

lunes, septiembre 01, 2008

Agosto

Agosto, semilla de una constancia, se confunde en el cemento que se eleva hacia el cenit. Es una nota punzante, tarde, muy tarde la conocí. Me guardé tantos milagros, cambié algunos por palabras, claves y gestos. Me desprendí de la rabia, desde el principio, porque no concibo el propósito. Y allí están los locos de agosto. Con los que vertimos presagios, en días de claroscuros, siempre hablando del alma. Tantos abrazos a la distancia, o en el mismo lugar, tantas noches sin calma, o con tanta. Me he dado cuenta que voy por los días juntando palabras, líneas, seis en una inmensidad que vibra, bajo mi pulso, bajo mi rayo, ese que corta la noche, como un tatuaje imborrable, desde la punta de mis dedos hasta el centro de mí.

La ciudad está mas gris que nunca, y esta lluvia ya cae a propósito. La brisa, sin embargo, enviada a alejarme de mí, de hoy. La brisa en la frente es algo. Nos muestra que nos estamos moviendo. Walk.

Hoy es hoy. Yo soy hoy. Yo soy mañana. Hoy es mañana.

It's all the same fuckin' day, man.

Los locos de agosto son llaves que no abren puertas, pero lo intentan. Que van tanteando las cerraduras de mi conciencia. Que van purgando lo más débil de mi espíritu. Son manos que se estiran para alcanzarme, que me levantan cuando caigo -siempre-.

Ahora mis manos recorren mi cabello, mirando una pantalla en negro, mi ciencia en blanco. Esa bombilla, engarzada allí, tal vez ahora un preciado tesoro, me apunta, dispara. Sonrío. Me escapo, una, dos, tres puertas, me escabullo afuera, sólo. Hay una luz blanquecina. Un espacio de tranquilidad. Enciendo otro cigarrillo, otro más. Las volutas de humo son perennes allí, las miro buscando formas. Silencio. Sigo sonriendo, no sé por qué. Será que todo me remite lejos.

Salgo. Un asiento vacío. Instintivamente extiendo mi mano, pero vuelvo, el semáforo. La vuelta, o un escape a algún lado, con los pensamientos a cuestas. Cada quién elije qué cruces cargar. Sonrío, sigo sonriendo, puedo.

Llega la noche, imparable. Branca se impone. Cigarrillo, Eva de azul, más bien de miel, y alguna otra expresión para la posteridad. Se extraña la adrenalina de un escenario, de esa oportunidad para romper de nuevo el cielo con un acorde sutil, con una voz que se haga familiar, poco a poco. Se anhela, ya vendrá. Y cada nota me lleva allí, por esa distancia las hago. Pero también porque estoy aquí, porque ésto soy yo.

Entre otra de mis locuras me definí de sysadmin bohemio. Así es como paso mis días. Corderos y serpientes. El cuervo, Hugin, quiere levantar vuelo. Tom, Jerry, Calamardo y demás, allí están, no me hacen quedar mal. Me falta un Pepe, una Penélope, ya lo haré, ya lo haré. Si tan sólo tuviese a Eva mientras compiling! Pero sonrío, sigo siendo yo. Arranco risas, puteo, construyo, destruyo, complico, soluciono, empujo, distiendo; intento, estoy, estoy.

Es que en agosto también fueron otros, fueron dos. Tal vez incendiaron julio. Tal vez otro mes, otro día, otro año, otro mundo. Tal vez uno de los dos ahora sonría, porque siente la brisa en la frente, porque está allí para esa brisa. El viento sopla por él. Porque quiere estar allí, en ese lugar, porque quiere. Porque hoy es hoy.

Porque tal vez ella esté lejos y de vez en cuando lo piense, cuando alguna música del mediterráneo le remita a él. Porque septiembre llega y no espera, y aún falta mucho tiempo, mucho.

Él está allí. Él la piensa y sonríe. Sonríe porque está, porque sabe quién és él, y no sabe nada más.